Retiran dos mil toneladas de basuras del arroyo León
En las últimas semanas, las fuertes lluvias que se han presentado han generado un sinnúmero de afectaciones en Barranquilla. El arroyo León, que recorre gran parte del suroccidente de la ciudad, ha sido uno de los más afectados debido a la disposición incorrecta de sólidos.
Así lo demuestran las cerca de dos toneladas de desechos que han sido atrapados en la trampa que se encuentra ubicada en la parte final y que evita su llegada hasta la ciénaga de Mallorquín y el mar Caribe.
El gerente de la Agencia Distrital de Infraestructura (ADI), Alberto Salah, manifestó que el arroyo León es el cuerpo receptor más importante de la cuenca occidental y, por ende, llega una gran cantidad de basuras provenientes de otros canales.
“Mientras está lloviendo no se acumula basura en el arroyo, pero estuvimos 25 días sin lluvias en la ciudad. La trampa funciona muy bien porque además acabamos de hacer un mantenimiento donde ampliamos la capacidad hidráulica”, dijo Salah.
El funcionario destacó que debido a la naturaleza del arroyo León, de forma permanente se realizan labores de limpieza para evitar su desbordamiento; sin embargo, estas jornadas se intensifican, al igual que en el resto de la ciudad, durante la temporada de lluvias con el objetivo de que el agua fluya su curso natural.
También agregó que los arroyos Rebolo, Don Juan y Las Malvinas, así como los tributarios del barrio El Bosque y los alrededores del arroyo Hospital, son –según el gerente de la ADI– los puntos más críticos por acumulación de desechos que persisten en la ciudad.
“Siempre la recomendación es no entregar basura a terceros o particulares, solo se debe llamar a la Triple A y ellos nos brindan el servicio. El punto más crítico donde más se presenta la mala práctica es en el arroyo de Rebolo”, agregó.
Eligio Peña, residente en el sector aledaño del arroyo León, resalto la labor que vienen desempeñando las autoridades para mantener limpio este canal.
“Las personas deberían ser más conscientes del daño que causan al botar una basura a un arroyo. La salud es la que se deteriora porque el agua no fluye y se desborda”, expresó Peña.
Desde hace más de 14 años, Zuleima Arévalo tiene su restaurante muy cerca al cauce arroyo Don Juan, a la altura de la calle 30 con carrera 2, y aseguró que cada vez que se desborda debe correr a recoger los utensilios que más pueda para evitar que se lo lleve la corriente de agua.
“El agua se queda represada y nos inundamos como algo normal. Hace 15 días llovió y se intentó salir, pero gracias a Dios no ocurrió”, añadió Arévalo.

