La final del US Open se le escapa al tenista español Carlos Alcaraz, que cierra su año de despegue con una dolorosa lección ¿Qué pasó?
Rendido por Daniil Medvedev a las puertas de la final del Abierto de Estados Unidos, el español Carlos Alcaraz vivió un decepcionante epílogo a su primera gran temporada en los Grand Slams, en la que reluce la corona de Wimbledon.
En el último de los cuatro torneos grandes de 2023, el prodigio español aspiraba a revalidar el trofeo del US Open pugnando con Novak Djokovic, en una reedición de la final de Wimbledon.
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Su presencia regular en las mayores alturas ha estado apuntalada por su espectacular rendimiento en el resto de torneos.
A sus 20 años, el heredero de Rafael Nadal ha ganado este año más partidos (58 por solo 7 derrotas) y títulos (6, dos de ellos de categoría Masters 1000) que nadie.
Pero su inapelable derrota del viernes ante Medvedev, el único que se ha interpuesto este curso en la rivalidad Alcaraz-Djokovic, fue un duro recordatorio del camino que el español tiene por delante para dominar el circuito.
“Pensé que ahora era mejor jugador para encontrar soluciones cuando el partido no va por buen camino. Pero ahora voy a cambiar de opinión. No soy lo suficientemente maduro para manejar este tipo de partidos”, admitió un cabizbajo Alcaraz.
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El español, que reconoció haber tenido momentos de desconexión clave, no pudo reponerse de la pérdida de los dos primeros sets ante un Medvedev desencadenado al servicio y retorno.
“Siempre quiero mejorar y siempre se puede aprender más de las derrotas que de las victorias”, subrayó.
“Vamos a intentar olvidar este partido lo antes posible. Debo tomar las lecciones que deja, pero no creo que este proceso dure más de un par de días o semanas”, apuntó.
La rivalidad con Djokovic
Para el español, en el primer semestre del año los principales contratiempos fueron producto de percances físicos.
Desde su entrada en el circuito, su cuerpo ha ganado volumen y se ha forrado de músculos a una velocidad de vértigo. A la lesión muscular en la pierna derecha que le impidió jugar el Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, le siguieron molestias en una muñeca y problemas dorsales que le apartaron también del Masters 1000 de Montecarlo.
El peaje físico lo acabó de pagar en la semifinal de Roland Garros, donde cayó ante Djokovic después de que le asaltaran calambres.
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Después llegó su asombrosa adaptación a la temporada de hierba y el primer éxito en Wimbledon con su victoria en la final ante Djokovic en cinco memorables sets.
El triunfo fue interpretado por muchos como la definitiva cesión del testigo por parte de la vieja guardia.
Alcaraz “tiene lo mejor de los tres mundos” del ‘Big 3′ (Djokovic, Nadal y el retirado Roger Federer), dijo entonces ‘Nole’.
