Aileen Cannon: la juez afín a Trump que llevará su caso
Donald Trump se aseguró de dejar una huella que fuese difícil de borrar tras sus cuatro años de mandato. Atiborró los tribunales federales de magistrados afines a su causa que no solo fueran capaces de garantizar su legado con independencia del éxito o fracaso de su reelección, sino que pudiesen ser útiles en caso de que se le echara la justicia encima, como era previsible que sucediera. Aileen Cannon, la juez designada para llevar el caso por la retención de documentos clasificados, forma parte de esa pequeña legión, un nombramiento a dedo que algunos consideran una victoria de inicio para el ex presidente.
Cannon, magistrada del Distrito Sur de Florida, ya ejerció un papel determinante en esta investigación al tratar de obstruirla con sus decisiones favorables a Trump. Un panel de tres miembros del Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito Federal -con sede en Atlanta- desbloqueó el proceso tras la decisión de Cannon de intervenir en el caso, retrasando la investigación casi tres meses.
Ahora podría suceder lo mismo si la jueza, como todo parece indicar, ralentiza el tempo del proceso judicial contra el magnate -sobre el que pesan 37 cargos criminales- para favorecer sus opciones de reelección. La meta para salir airoso de semejante embrollo pasaría, según algunos analistas, por llegar de nuevo a la Casa Blanca en las elecciones de 2024 y usar el perdón presidencial para archivar el caso. Las posibilidades de que el proceso se alargue hasta entonces son amplias.
Cannon, de 42 años, es colombiana. Nació en Cali y se crió en Miami entre exiliados de la Cuba castrista. Su madre huyó de la isla cuando era niña después de la revolución comunista de 1959 y la familia de su padre es de Indiana. Graduada por la Universidad de Duke y de la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, trabajó para un juez federal conservador y trabajó tanto en un bufete de abogados como de fiscal federal.
En 2005 se incorporó a la Sociedad Federalista conservadora como estudiante de Derecho y el punto álgido de su carrera llegó cinco años después, cuando Trump la nominó para el puesto de jueza federal. Cannon mantuvo un perfil bajo operando desde un juzgado en Fort Piece, Florida, hasta que intervino en el ya célebre registro del FBI de la mansión del ex presidente en Mar-a-Lago en verano del año pasado tras la negativa del mandatario a devolver los documentos retenidos.
La colombiana pasó seis meses en España estudiando y escribió para El Nuevo Herald, el diario en español de Miami. Le interesa el flamenco, los festivales y el yoga, además de los complejos procesos judiciales.
