La inoperancia del alcalde Ucros deja al municipio en manos de la delincuencia y las extorciones.
Por : Redacción DN247
Soledad, un municipio asediado por el hampa, el asesinato y las extorsiones, atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes. En medio de este panorama desolador, los soledeños se sienten abandonados por las autoridades locales y, en particular, por su alcalde, Rodolfo Ucros, quien ha demostrado una alarmante falta de acción para mitigar el miedo y la sosobra de la población.
El municipio de Soledad se ha convertido en escenario diario de violencia, donde la delincuencia las extorciones y el asesinato son modelos que campean a sus anchas y los ciudadanos viven con temor constante. Las estadísticas de homicidios, extorsiones y actos delictivos se han disparado, dejando en evidencia la urgente necesidad de una respuesta eficiente por parte de las autoridades.
Sin embargo, el alcalde Ucros parece estar más preocupado por su imagen política que por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos que lo eligieron para dirigir el municipio. La inacción y la falta de medidas concretas por parte de su administración han dejado en claro su incapacidad para enfrentar los desafíos de la actual situación de violencia.
Los soledeños, cansados de vivir en constante zozobra, exigen respuestas prontas y eficaces sobre su seguridad. La desesperación se ha apoderado de la población, que incluso manifiesta que ni siquiera en sus propias casas se sienten seguros. “Al alcalde Rodolfo Ucros le faltan pantalones”, expresó una residente del municipio, evidenciando la falta de liderazgo y coraje del mandatario local.
La falta de seguridad se ha convertido en una pesadilla constante para los habitantes de Soledad. Los panfletos amenazantes, las extorsiones y los asesinatos sin pudor han creado un clima de temor generalizado. La sensación de impunidad es abrumadora, lo que lleva a muchos a vivir con la constante incertidumbre de ser víctimas de la violencia.
La muerte ha cobrado víctimas inocentes, incluso niños, y se ha convertido en una realidad desgarradora para los soledeños. Mientras tanto, el alcalde Ucros parece hacer caso omiso de las necesidades y demandas de la comunidad, demostrando una alarmante indiferencia ante el dolor y el sufrimiento de los ciudadanos.
Ante esta situación, los soledeños claman por un líder capaz y comprometido, que asuma la responsabilidad de proteger a su pueblo. La seguridad debe ser una prioridad indiscutible, y la inoperancia del alcalde Ucros deja en claro que su cargo le queda grande y que sus acciones (o la falta de ellas) han dejado al municipio en manos de la delincuencia.
Es imprescindible que las autoridades competentes, a nivel local y regional, intervengan de manera urgente para restablecer el orden y la tranquilidad en Soledad. La comunidad necesita respuestas concretas, estrategias de seguridad efectivas y una presencia policial fortalecida que brinde protección real a los ciudadanos.
Soledad no puede seguir siendo víctima del abandono y la inacción. Los soledeños merecen vivir en un entorno seguro y pacífico, donde puedan desarrollarse plenamente sin temor constante. Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y trabajen incansablemente por el bienestar de esta comunidad que clama desesperadamente por ayuda

