‘Lo llamaré amor’, una intención profunda al desamor

 ‘Lo llamaré amor’, una intención profunda al desamor

Usando el desamor como una excusa, Pedro Carlos Lemus, escritor barranquillero, se encarga de transformar las letras en parte de la intimidad y el misticismo que compromete el interés de un amor no correspondido.

Y es que a través de la literatura el mundo de posibilidades se abre para tomarse como recurso de pensamiento del amor  idealizado y del enamorado que se descubre como creador.

‘Lo llamaré amor’, es una novela que se desarrolla por medio de historias familiares, mientras hacen recorrido por las casa de la infancia del protagonista hasta la búsqueda de un nuevo hogar.

 

Pregunta¿Por qué escoges el desamor como excusa para llegar a la literatura?

RespuestaMe interesa el amor no correspondido en la literatura como recurso para pensar en el amor idealizado y el enamorado que se descubre como creador. Quiero decir que en la ausencia del amado, el enamorado puede llenar ese vacío con las fantasías que tenía de lo que habría sido ese amor, sin que la convivencia ni la cotidianidad lo interrumpan. También, ese es el lugar donde aparece el texto, pues a falta del amado, aparece la escritura como manera de llegar a quien se ama: el único contacto sucede entre el enamorado y el teclado. Sobre eso han escrito, por ejemplo, Roland Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso y también la autora canadiense Anne Carson; a quienes leí antes y también durante la escritura de este libro. También a partir de la idea del amado como Dios (o más bien Dios como el amado), esa experiencia del gran amor sin presencia, está hecha la poesía mística.

P.¿Cuáles son los elementos narrativos que poseen mayor relevancia dentro de la historia?

R.Una manera de describir la novela sería decir que es una historia de casas: un recorrido de las casas de la infancia hasta la búsqueda de una nueva casa en el presente del personaje. Otro elemento son las canciones: desde las canciones aprendidas con la madre en la niñez, hasta el escritor que en la adultez busca componer su propia historia. La emisora es fundamental allí, como fue fundamental durante mi niñez y adolescencia Radio Tiempo. Finalmente, se me ocurre decir que las pérdidas, las ausencias, unen también las partes de la novela. El libro empieza con la imagen del niño que pierde los dientes frontales de leche prematuramente, así que queda con un vacío en la boca durante un largo tiempo, y puede ser que la búsqueda del narrador sea toda tratar de llenar esa ausencia.

P.¿Qué relación sostiene el personaje con su entorno y el autor?

R.La relación del personaje con el autor es toda en la medida en que todo lo que le pasa al personaje en algún sentido me ha sucedido a mí. Después, está la escritura y la elaboración literaria, que necesariamente distorsiona lo sucedido. No me interesan los libros anecdóticos, y si relaciono episodios de mi vida en el texto es porque creo que pueden conformar algo que va más allá de lo personal. Sí me interesa la intimidad como tema y la exploración de los límites entre lo que sucede de manera íntima, como en la casa como espacio pero también en la cabeza, en la imaginación. Quería la sensación de que alguien leyera y sintiera que estaba en ese lugar conmigo. Sobre el entorno, Barranquilla y Bogotá, las dos ciudades donde más años he vivido, son importantes en la novela porque el personaje viaja de una a la otra y en ese viaje hay también una manera de construirse: alejarse de cierta Barranquilla que a menudo es hostil detrás de su aparente bacanería, y una Bogotá que nos han vendido como el centro del país al que la gente debe aspirar.

P.¿Cómo llegas al título y cómo se desarrolla en la novela?

R.El título fue lo último que escogí y sale de un fragmento del texto. Me interesaba, por una parte, plantear la posibilidad, desde la duda, de nombrar un afecto: el personaje decide
llamar amor a ciertas relaciones, y el lector puede también desde su mirada ver cuáles de los momentos o sensaciones que se cuentan pueden ser o no amor. También pensé en cómo a veces las personas queremos tanto vivir la experiencia amorosa (o una experiencia amorosa) y entonces, previo a ese encuentro, existe la determinación de encontrar a alguien, aunque sea en medio de la idealización a la que me refería al comienzo, y llamarlo amor.

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